
Toda persona con conocimientos mínimos de básquet llegaría a la conclusión lógica de que si Estados Unidos llevara a sus mejores exponentes a cualquier torneo no habría forma de pararlo. Sin embargo, para la mayoría de los jugadores norteamericanos que compiten en la NBA el Mundial es un torneo de segundo orden, y a sus habituales deserciones esta vez se sumaron los extranjeros que compiten en la liga estadounidense ,quienes decidieron bajarse del certamen que se desarrolla en Turquía.
Es 17 de junio y la serie entre Los Ángeles y Boston está igualada en tres encuentros por lado. El campeón de la NBA se decidirá en el séptimo partido y a falta de 7 segundos los Celtics pierden 83 a 79. Rajon Rondo lanza un triple pero la pelota rebota en el canasto, ya no hay tiempo para empatar y el público local festeja en el Staples Center el decimosexto título mundial de la franquicia californiana. Si, leyeron bien, mundial.
Es que el altísimo nivel de dificultad que ofrece la liga más importante del planeta hace que el equipo que se consagra ganador del torneo se autoproclame de esa manera, y por más que la atribución parezca algo soberbia está claro que la competencia de básquet más interesante, competitiva y comercial se llama NBA.
Evidentemente la motivación que genera un Mundial para las “estrellas” del básquet estadounidense es nula y por eso, salvo en algunas excepciones, la delegación norteamericana que se encuentra en Turquía no cuenta con sus mejores jugadores. De hecho, ninguno de los 12 integrantes del equipo americano que se llevó la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Beijing está presente en el certamen más importante que realiza la FIBA. En ese plantel se encontraban algunas figuras como el escolta Kobe Bryant o el alero Lebron James.
Fue justamente James uno de los que con sus declaraciones dio a entender que el Mundial no era de su importancia luego de argumentar que su participación en la película Fantasy Basketball complicaría sus chances de estar en Turquía.
Entre los jugadores extranjeros que militan en la NBA, el alemán Dirk Nowitzki fue el que más “americanizado” se mostró en cuanto a sus motivos para ausentarse en la cita mundialista: “He firmado un nuevo contrato con Dallas. Contamos con un equipo nuevo y quiero centrarme en la próxima campaña", sentenció el ala-pivote de los Mavericks.
Distinto fue el caso del argentino Andrés Nocioni ,quien se encontraba en Turquía junto al plantel nacional y tuvo que abandonar la concentración a pedido de su equipo (Filadelfia) luego de sufrir un esguince en su tobillo izquierdo.
Algo parecido le ocurrió al francés Tony Parker, que tras las reiteradas lesiones que padeció durante la temporada pasada fue aconsejado-forzado a bajarse de la copa del mundo para cuidar su cuerpo, al igual que su compañero Emanuel Ginobili o el Español Pau Gasol, aunque estos dos aseguran que sus respectivos equipos no les impidieron participar en el certamen continental y que su deserción se debió a una merma física.
Lo cierto es que la NBA, un organismo que se encuentra ajeno a la FIBA, indirectamente se convirtió en la máxima autoridad del básquet del planeta. Contó con la complicidad de las figuras locales que se ausentaron voluntariamente del mundial, presionó a muchos de sus jugadores extranjeros para que no compitieran, y reafirmó nuevamente que el verdadero campeonato del mundo se juega todos los años en Estados Unidos y Toronto, Canadá.
Pablo Lee Gonzales
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